Paseando por la web encontramos RealFunding, una empresa que, en mitad del auge del crowdfunding, propone un modelo de inversión altruista para proyectos sociales. Con esta temática no pudimos resistir ponernos en contacto vía Skype con Iris, Lidia y Eduard, sus fundadores, para saber más sobre el proyecto.

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¿Qué es RealFunding?

Eduard – RealFunding es una plataforma de financiación colectiva en forma de préstamo sin intereses para proyectos que mejoran el mundo, impulsados por agentes del cambio. Con ello, nos referimos a las organizaciones que ayudan a colectivos con alguna dificultad, como personas en riesgo de exclusión o discapacitadas, a encontrar puestos de trabajo dignos o a recibir servicios de empresas con este perfil.

Utilizamos el modelo del crowdfunding en forma de préstamo sin intereses, que es lo que nos diferencia del resto de plataformas que hay en el mercado.

Para conocernos mejor, ¿de qué área os encargáis cada uno?

Eduard – Yo soy el coordinador del equipo y cofundador del proyecto. Me encargo de hacer seguimiento de las diferentes tareas del equipo, realizo análisis de admisión de créditos y además llevo la relación con las instituciones que colaboran con nosotros.

Lidia – Yo también soy cofundadora y me encargo del fundraising: la captación de fondos de inversores sociales que contribuyen en las campañas de financiación y que hacen posible que un agente del cambio obtenga la financiación y pueda llevar a cabo su proyecto.

Iris – Yo empecé en septiembre de 2014, aunque no he podido incorporarme de forma presencial hasta hace muy poco. Me encargo de contactar con agentes del cambio, que son organizaciones que generan con su actividad o un proyecto concreto un impacto positivo en la sociedad o el medio ambiente. Además, cuando se lanza una campaña hago un estudio previo de cuál va a ser el impacto que va a generar el préstamo dentro de la organización o proyecto concreto, delimito ese impacto y hago un seguimiento para valorar si el préstamo está teniendo el efecto que se esperaba.

¿Cómo surgió la idea? ¿Cuánto tiempo lleváis funcionando?

La idea nació de nuestra voluntad de dar prioridad a las necesidades de financiación que existen para ciertas organizaciones de impacto social con el fin de que puedan realizar su actividad y multiplicar su impacto. Iniciamos nuestra andadura en Febrero de 2014 porque nos presentamos a un programa de aceleración llamado linktoStart, impulsado por la Fundación Idea. Fuimos avanzando en las diferentes etapas y acabamos ganando esta sexta edición del programa que nos incubó.

La financiación de inversiones parece algo reservado a los bancos ¿Qué se necesita para montar una plataforma de este tipo? ¿Existen muchas trabas legales/económicas?

Eduard – A día de hoy el crowdfunding, en cualquiera de sus modalidades, sigue sin estar regulado y esto ha generado la aparición de múltiples plataformas. Sin embargo, existe un proyecto de ley de financiación participativa que se aprobará de forma inminente y afectará a las plataformas de crowdfunding de inversión en capital y de préstamo, es decir, crowdequity y crowdlending.

Proceso que entonces no habéis tenido que pasar ¿Verdad?

Eduard – Y no lo vamos a pasar. De hecho es uno de los motivos por los que a partir de ahora ofrecemos préstamos sin intereses, que quedan al margen de esta ley. En caso de que tuviéramos que hacer frente a este trámite probablemente no tendría sentido seguir con el proyecto dadas las restricciones y los costes que ello conllevaría.

¿Qué recursos hace falta reunir para llevar a la realidad un proyecto como este?

Eduard – En primer lugar, un equipo que esté tan motivado como tú para dedicar muchas horas a una idea que no va a generar dinero desde el primer momento. Ese es un punto complicado teniendo en cuenta que, emprendiendo, la empresa no tiene un lugar definido en el mercado sino que se lo tiene que ganar.

Lidia – Creo que también es muy importante analizar el mercado en el que te vas a meter. Nosotros decidimos meternos en este mercado porque vimos que no había ninguna plataforma de financiación colectiva en forma de préstamo especializada en organizaciones de impacto social o medioambiental, y por lo tanto había un nicho de mercado.

Sin embargo, en España hay más plataformas de crowdfunding que las que seguramente el mercado puede absorber. Algunas plataformas han cerrado y eso que aún no hemos llegado al momento de madurez, no hay suficientes personas que lo conozcan, etc.

Es muy importante tener un equipo, una plataforma tecnológica o la posibilidad de desarrollarlos con recursos propios o externos, el conocimiento del mercado y un cuarto factor: un ecosistema que haga que puedas llegar a tus clientes. Si no tienes a tu alcance estos contactos será muy difícil hacer que el sistema funcione.

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¿Cómo os aseguráis de que se recupera la inversión? ¿Qué ocurre en caso de no recuperarla?

Eduard – Para proteger a estas personas que prestan sus ahorros a proyectos de impacto hemos querido ofrecer la mejor solución en garantías. Esto no es fácil, porque a nadie le gusta avalar un préstamo o hipoteca con su propio patrimonio. Si en algo teníamos que mejorar era en esto, porque es un tema delicado.

Por ello, hemos creado un Fondo de Garantía Social que se nutre de una contribución anual, por parte de las organizaciones que reciben el préstamo, del 2% del importe recibido. En el caso de que una cuota no se pague o sea impuntual, el inversor social puede recuperar su inversión gracias a este Fondo de Garantía Social y posteriormente se reclama la cantidad a la empresa.

Indagando en los proyectos de la web nos ha llamado la atención un dato  ¿Qué son las métricas de impacto?

Iris – Nosotros solo financiamos organizaciones que tienen un impacto positivo en la sociedad o el medio ambiente. Antes de poder lanzar una campaña medimos cuál será el impacto real de ese préstamo para asegurarnos de que sea acorde con nuestros principios.

Estas métricas también constituyen una información importante para los inversores ya que, como no van a recibir una rentabilidad económica, hay que asegurarse de que habrá un alto retorno social o medioambiental.

Nos gustaría conocer mejor algún proyecto que hayáis financiado.

Iris – Tenemos como ejemplo a Transpedal. Se trata de una cooperativa de Sevilla que necesitaba financiación para comprar un triciclo nuevo. Hacen reparto de paquetería con triciclo eléctrico de carga, por lo que no contaminan, y además contratan a personas que tienen Síndrome de Asperger.

La compra del triciclo tenía un impacto bastante amplio. En primer lugar, permitía contratar a más personas con este tipo de enfermedad, que normalmente no pueden encontrar trabajo por las vías tradicionales. En segundo lugar, aumentaba la actividad de esta cooperativa y sus repartos. Además, la idea del triciclo iba a suponer un ahorro en combustible y, por lo tanto, favorecía el medio ambiente.

Esas son las tres líneas que tomamos para tener unos indicadores iniciales y poder dar a los inversores sociales una respuesta de cómo está respondiendo su dinero. Dentro de poco, Transpedal va a tener que devolver una de sus primeras cuotas y nosotros informaremos a las personas que prestaron su dinero del impacto que ha tenido su inversión.

Al no existir un retorno económico, la medición de este retorno social es muy importante. De esta forma, intentamos recalcar que es especialmente necesario apoyar a organizaciones como éstas, que aportan mucho a la sociedad y de las que como inversores sociales todos podemos ser partícipes de su éxito.

Hemos visto que destacáis la aportación de los inversores en forma de contactos, publicidad, ideas… ¿De qué manera se gestionan en un proyecto esos recursos no económicos?

Lidia – Ponemos en contacto a los inversores sociales que tienen algo que aportar a la iniciativa. Cuando una persona contribuye económicamente al préstamo, le informamos sobre en qué otras áreas puede contribuir. Esa persona se pone en contacto con la organización y el resultado, lo que surja, es algo en lo que no intervenimos ni medimos.

De hecho, preferimos que esto siga siendo así para conservar esa sensación de no estar comprometido en tiempo o esfuerzo, más allá de lo que cada persona quiera. Dejamos que esta relación sea libre o informal.

¿Cómo de importante son las redes sociales e Internet para un proyecto como el vuestro?

Lidia – Es evidente que es muy importante y que las plataformas de crowdfunding a nivel global y sobre todo los creadores de proyecto usan las redes sociales para dar a conocer su campaña.

En nuestro caso las redes sociales aún no se han convertido en nuestro canal para conseguir inversores. Los que hemos conseguido hasta la fecha han sido gracias a nuestra red de contactos o base de datos.

Por tanto, las redes sociales sí que son algo a favor, pero sobre todo cuando el proyecto o la organización de impacto hace uso de su comunidad para que personas de su entorno se vinculen a ese préstamo.

¿Vamos a poder veros en algún evento próximamente donde conoceros mejor?

Iris – Participaremos en una charla sobre alternativas de financiación para emprendedores sociales “Financiación del emprendimiento social: Otros horizontes” que organiza Unltd Spain

  • Fecha: 8 de abril 2015, 16.30h
  • Lugar: Madrid International Lab
  • Web: http://www.unltdspain.org/

También participaremos en Zinc Shower. Este evento se ha consolidado como el mayor encuentro entre inversores y startups de la economía creativa y colaborativa que se celebra en España

• Fecha: 8-9 de mayo 2015
• Lugar: Matadero de Madrid
• Web: http://zincshower.com

¿Qué consejo darías a alguien que quiera emprender?

Eduard – Es preferible no emprender si no se disponen de los recursos económicos suficientes para hacerlo, al menos en un primer momento. Ya sea con la colaboración de familiares, amigos o tus propios recursos, debes asegurarte de que vas a poder tener la oportunidad de salir al mercado en el corto plazo.

Iris – Una persona que quiere emprender tiene que tener muy claros los recursos con los que cuenta, pero si piensa que tiene una idea que puede revolucionar un sector, o la sociedad, debería intentar llevarla adelante. Muchas veces el problema son los recursos, pero en otras ocasiones hay personas que no llevan a cabo sus ideas por otros motivos. Si se dispone de esos recursos, mi consejo sería que la idea se lleve adelante, especialmente si se trata de una idea que contribuye a mejorar el mundo. Animo a todos los que tengan ideas de este tipo a salir ahí fuera y hacer de su idea una realidad.

Lidia – Mi consejo sería: “cuéntale tu idea a 50 personas y mira cuántas de ellas compran”. Esto puede querer decir comprar literalmente o vincularse de alguna forma al proyecto. Si no eres capaz de convencer a las 50 personas más cercanas a ti y no recibes su feedback positivo y negativo, estarás en una nube en la que crees que tus hipótesis son correctas y en realidad no lo son.

Esta tarea de medir cuál es la receptividad del mercado es fundamental antes de, por ejemplo, dejar tu trabajo para lanzarte a emprender.