SinFaltas: Sastrería lingüística.

La ortografía gana puntos en internet con SinFaltas, una startup española que invita a hacer un uso correcto del castellano. Su tabla periódica de la ortografía se ha compartido en todos los medios y sus cuentas de redes sociales están en plena expansión.

Entrevistamos a Juan Romeu y José Manuel Serrano, dos de sus fundadores.

¿Qué es SinFaltas? ¿Qué servicios ofrece?

JM – SinFaltas es una startup que tiene como fin asesorar a las distintas empresas sobre la importancia que tienen la ortografía y la gramática y el impacto económico que tiene en su imagen corporativa. Por eso nos definimos como una sastrería lingüística en cuanto a que ofrecemos un servicio a medida de esa imagen; queremos vestir a las empresas, que su ortografía no sea perjudicial para ellos.

En definitiva, el hecho de poder mejorar tu imagen lingüística puede suponer un mayor número de ventas, ya que ofrece una mayor confianza al usuario.

¿Cuál sería un ejemplo de esta sastrería lingüística? ¿Libros de estilo o documentos de algún tipo?

JM – Sí, obviamente a través de los libros de estilo podemos formar a los empleados de las distintas empresas. Hay empresas que lo tienen y hay otras que no, de cara a que la ortografía no suponga un problema al empleado.

Incluso que, cuando tengan una duda, no pierdan tiempo buscando en sitios donde no hay una respuesta de calidad y de garantía y que puedan acudir o bien a nosotros, o bien a esas guías de estilo de las que podamos proveerles nosotros, para que sean más eficaces y no supongan un mayor coste al empresario.

Si tuvierais que encajar SinFaltas en un sector empresarial, ¿cuál sería? ¿Las demás empresas son conscientes de la importancia de un servicio como este?

JM – Lo clasificaríamos como asesoría lingüística.

Al final, las grandes empresas son poco conscientes. Son más conscientes de las empresas de marketing, que sí que suelen tener presente algún filólogo o tienen una cierta preocupación por la lengua. Pero la gran empresa al final no es consciente de que existe este tipo de servicio.

Sí que han oído hablar de los correctores, pero por desgracia al final el corrector lo tienen como a esa persona que está con el bolígrafo rojo tachando y corrigiendo y creyéndose un poco superior a los demás. Al final en este mundillo nosotros lo que pretendemos es dar una imagen más flexible, no masacrar al personal con ese boli rojo, sino, oye, descubrir en cierto modo por qué comete esa falta de ortografía y ayudarle a que no se cometa. No para machacarle, sino para que aprenda o sea consciente.

J – Lo más cercano que puede tener en mente una empresa puede ser Fundéu. Sobre todo hay algunas agencias de periodismo y periódicos y medios de comunicación que conocen Fundéu, y a la RAE, claro. Pero para ellos son como instituciones o fundaciones externas a las que se puede consultar de manera puntual alguna duda. No son empresas con las que puedan tener una relación más estrecha, y a las que puedan consultar continuamente cosas, a las que puedan mandar textos.

A Fundéu y a la RAE no se les puede mandar textos, de momento, o estar continuamente lanzando preguntas y pidiendo auxilio lingüístico. Yo creo que es lo más cercano que pueden tener, aparte de los correctores, que lógicamente la gente también es consciente de que hay correctores.

Incluso alguna empresa tiene una persona dentro que les ayuda con los textos y con las traducciones por ejemplo, pero una sastrería lingüística como SinFaltas… Yo creo que muchas no son conscientes de que puede existir algo así porque no lo ha habido de una manera abierta o conocida para ellas.

Has hecho referencia al tema de otros idiomas. Por todo lo que habéis dicho, parece que SinFaltas está claramente enfocado más a la corrección y revisión que a la redacción, pero ¿qué pasa cuando una empresa de lengua extranjera quiere traducir sus textos? ¿Qué pasa con esa traducción? ¿También ofrecéis servicios para ellos?

J – Ya ofrecemos traducción de inglés. Pero queremos ofrecer cualquier tipo de traducción de cualquier lengua en el futuro, lógicamente. De momento vamos poco a poco. Lo más sencillo ha sido empezar por la corrección y por la asesoría en español para la gente que hable español, pero ya estamos contestando preguntas a gente de otros países, no solo de países hispanohablantes, sino por ejemplo de Francia, de Estados Unidos, gente de habla inglesa… Ya van llegando preguntas que supongo que no son de traducción, pero sí de gente que ha traducido por sí misma y quieren saber si su traducción es correcta.

Estamos en ese paso, pero lógicamente la traducción va a ser un campo con recorrido. Por ejemplo, para China, para las empresas que se asientan en España, puede ser un filón.

Al margen de las empresas, parece que las redes sociales os están dando una buena acogida. ¿Recibís muchas consultas? ¿Alguna consulta recurrente?

JM – En Facebook recibimos varias, pero sobre todo en Twitter es donde más nos consultan o más nos mencionan para resolver dudas.

J – Por Twitter y, claro, por el chat de la página. En el chat recibimos bastantes, sobre todo con este boom de la tabla periódica. Tuvimos un desbordamiento, no pudimos contestar a todos. Aunque tenemos el chat abierto siempre, de momento no podemos estar presentes las 24 horas. Se nos quedan almacenadas preguntas y luego a los que nos dejan su correo sí les podemos devolver la respuesta; pero, si no dejan su correo, esas preguntas se pierden.

Aun así hay muchísima gente con muchas preguntas. Las preguntas son muy variadas; se repiten muchas también: de leísmo, laísmo, de qué preposiciones se usan con qué verbos, si si no se escribe junto o separado, por qué… Hay muchas. De cómo escribir el encabezamiento de una carta, por ejemplo, de esas también llegan, de si hay que poner poner dos puntos, coma, de puntuación también llegan… Muy variado.

Entonces, por curiosidad, ¿cuál es el medio a través del cual recibís más consultas?

J – Por el chat, y se nos ha olvidado el WhatsApp. También, por WhatsApp recibimos muchas. Mucha gente consulta por WhatsApp, porque se evita que se pierda la pregunta. Aunque tardemos en contestar (que generalmente contestamos rápido), la respuesta no se pierde y tiene la parte buena de que es algo interactivo, puedes preguntar-responder, preguntar-responder. Si la respuesta no les queda clara, enseguida pueden reaccionar y preguntar: «Oye, esto no me ha quedado claro».

Y los trols de internet, ¿qué tal os tratan?

JM – En general yo creo que hemos tenido buena acogida. Sí que al principio tuvimos algún comentario intentando ir a pillar, pero al final, como nosotros hemos transmitido un mensaje de flexibilidad y de apertura de mentes en cuanto a la corrección, por lo que a mí me consta no tenemos tanto trol… Alguno hay que te quiere pinchar siempre, pero al final siempre, como dice Juan, hay que saber contestar y darle un poco la vuelta a la tortilla. Tampoco meterte en la pelea, sino contestarle con educación, agradecer su comentario y, si se le puede dar una respuesta o un comentario sin ir a atacar, mucho mejor.

J – Ahí yo creo que la RAE se lleva casi todos los trols. A nosotros nos ha venido alguno, lo cual siempre es buenísima señal. Si te viene un trol, es que algo estás llamando la atención. Como son tan fáciles de detectar…

Por ejemplo el otro día vino uno a dar una lección, como si no supiéramos, y te pone el clásico «de nada». Solo por su foto de perfil de huevo de Twitter ya se sabe que es un trol. Son fáciles de detectar. Habremos tenido 3 o 4 casos en todo el año que llevamos, pero bueno sí que los hay y yo creo que siempre es eso, «ladran, luego cabalgamos»: si hay gente que critica, es porque algo están viendo que podemos hacer.

JM – Lo que hemos tenido sobre todo son comentarios positivos por mensajes privados y por redes, con cosas como «oye, nos encanta vuestra labor», y todo con muy buen rollo.

Entonces SinFaltas se enfoca a empresas, pero también ofrece un servicio social o comunitario. ¿Cómo encaja esta faceta social con la RAE? ¿Qué valor añadido aporta SinFaltas?

JM – Nosotros lo que pretendemos es aprovechar esta nueva ola de interés por la ortografía que se está dando, ya que como consecuencia de las nuevas tecnologías cada vez la gente está escribiendo más, no mal.

Mucha gente dice que con las nuevas tecnologías se escribe mal, nosotros decimos que no, que se escribe más. Lo que hace es que se exhibe más que alguien no sepa las reglas de ortografía.

Nosotros lo que pretendemos es potenciar el «pregunta», «no te sientas mal por preguntar». Las nuevas tecnologías están para ayudarte, te ayudan a que se escriba más… Hay que coger esa ola. Si no preguntas por miedo a parecer tonto, debes saber que a lo mejor vas a ser más tonto por no preguntar que por preguntar.

La diferencia que prestamos es que nosotros somos más flexibles con ciertas respuestas o en ciertas cosas que, a lo mejor, la RAE o Fundéu. Ellos, en principio, no te van a dejar, por ejemplo, utilizar anglicismos o expresiones que se usan en el mundo corporativo que están ahí.

Nosotros creemos que es bueno utilizarlo, que lo podemos utilizar, ya que la lengua es algo que está en constante evolución. Y, sin que haya un abuso de extranjerismos, es bueno admitir o aceptar esos cambios que se dan en la lengua con más naturalidad.

Sabemos de buena tinta que vais a estrenar aplicación móvil. ¿Qué va a aportar a lo que ya ofrece SinFaltas?

JM – El enfoque que le estamos dando va un poco por estudiar qué es lo que necesita la gente y a través de esta primera aplicación vamos a ver qué es lo que quieren. Ya lo estamos viendo con la propia página web y el chat. Vamos analizando los comportamientos que hay o lo que apunte la gente.

Queremos desarrollar productos mejores que se adapten al usuario o consumidor, ya sea empresa, ya sea un ciudadano de la calle normal. Esto nos sirve para, en cierto modo, analizar y ver por dónde tenemos que ir en el futuro.

J – Y permite que el usuario en cualquier momento esté donde esté, si le surge alguna duda lingüística, la pueda resolver en el momento, y con una persona que le va a atender. Eso yo creo que es bastante útil y, bueno, y sobre todo el simple hecho de tener la pestañita en el móvil te recuerda que puedes preguntar, que muchas veces tienes la duda y no te acuerdas de que puedes preguntar, que tienes la oportunidad de resolver tu duda rápido, bien y con garantías.

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Opinión de expertos sobre un tema que habéis mencionado: no sé si es cierto, pero parece que tenemos la percepción de que cada día se escribe peor. ¿Estáis de acuerdo?

J – Creemos y estamos comprobando que ha habido un rebote. Al principio cuando empezaron los sistemas tipo WhatsApp o mensajes de texto, la novedad de esos sistemas hizo que se centrase la atención en el sistema en sí mismo y se descuidara la lengua que se utilizaba en ellos.

Una vez que ya se han asimilado o han entrado en nuestra vida esos sistemas, ya no llaman tanto la atención como aplicaciones o como medios, ya se vuelve a cuidar la lengua que se utiliza en ellos. Entonces la gente se está dando cuenta de lo que escribe, está prestando más atención a lo que escribe y están generándose muchas dudas, como es lógico. Se dan cuenta de que lo que escriben ahora llama la atención si está mal escrito, ahora llama la atención una h mal puesta, ahora la gente se queja, ya se ha pasado a otra fase y esa fase es un rebote hacia escribir bien. Ahí es donde entramos nosotros.

¿Suple SinFaltas las carencias del sistema educativo? ¿O es un mero complemento? ¿Qué les diríais a los padres?

JM – Yo creo que es más un complemento. Si bien nuestro enfoque es más hacia el mundo corporativo, obviamente el educativo también nos importa. Pero nuestro principal cliente, el que buscamos siempre, es el corporativo. La educación es un complemento que nosotros estamos encantados de poder ofrecer, ayudar a gente a que escriba bien, ya sean niños del colegio, personas mayores que tengan un interés… ¿A los padres qué les diría? Que no se preocupen, que por suerte las redes sociales, yo creo, van a generar que sus hijos escriban bien por todos los comentarios negativos que puedan recibir por escribir mal una h, o un haber que no saben si es el verbo o la preposición con el verbo. Su propio entorno social va a hacer que quieran escribir bien y nosotros estaremos ahí para poder ayudarles.

J – Las redes sociales ayudan a practicar todos los días. Si tú te aprendes una regla ortográfica, si no escribes en un año (como pasaba antes que la gente no escribía tanto, salvo los apuntes en el colegio), se te olvida. Si ahora pueden practicar todos los días, no se les olvida. Es como una persona mayor cuando se le enseñaba a utilizar el ordenador, pero luego estaba un mes sin utilizarlo y se le olvidaba todo. Con esto igual, las redes sociales permiten y ayudan a que memoricemos mejor las reglas.

 Agradecemos a SinFaltas y The Heroes Club su colaboración para esta entrevista.