Hablando sobre creatividad: ¿Dónde está el límite entre la inspiración y la copia?

Algunos definen la creatividad como “la capacidad de generar nuevas ideas o conceptos, o de nuevas asociaciones entre ideas y conceptos conocidos, que habitualmente producen soluciones originales”. Sin embargo, el hecho de crear algo de la más absoluta nada no es del todo posible.

Desde que nacemos estamos recibiendo estímulos continuamente, de cientos de fuentes diferentes (imágenes, sonidos, textos, la propia naturaleza…) y todo eso se va guardando en nuestro cerebro, casi siempre de forma inconsciente.

Cuando llega la hora de dar rienda suelta a nuestra creatividad, ya sea para resolver un problema o para realizar algún proyecto artístico, recurrimos a toda esa información que hemos ido almacenando y a nuevas referencias buscadas para la ocasión. Es así como funcionamos, sencillamente no podemos crear sin referentes.

En un proceso muchas veces tan rápido que no somos conscientes, cogemos toda esa información y la vamos seleccionando, alterando y combinando hasta conseguir crear algo nuevo. Según el grado de alteración y mezcla el resultado será más o menos original, y es aquí donde entran las capacidades de cada individuo y donde se distingue a los genios de los demás.

Si nuestras capacidades para realizar estos procesos fuesen más limitadas, crearíamos algo que se parecería bastante a cosas ya existentes y podría llegar a ser calificada de “copia” o “plagio”. Simplemente porque no se ha aportado nada nuevo respecto al referente.

Pero no por ello buscar inspiración es algo “malo” o nos hace menos creativos, todo lo contrario; es algo absolutamente recomendable y necesario si se quiere crecer en este mundo tan cambiante.

Los creativos, y artistas en general, son personas capaces de razonar de forma distinta y de imaginar cosas que otros no logran, y pueden suponer la diferencia entre el éxito y el fracaso de cualquier venta, proyecto, empresa o negocio.